Una buena reflexión para compartir

"Si un doctor, un abogado o un dentista tuviera a treinta personas o más en su oficina a la vez, todas con diferentes necesidades y algunas que no quieren estar allí y el doctor, abogado o dentista, sin ayuda, tuviera que tratarlos a todos con excelencia profesional durante diez meses, entonces podrían tener una idea de lo que es el trabajo del docente en el aula".
(Kathy A. Megyeri. "Chocolate Caliente para el Alma de los Maestros")

lunes, 24 de mayo de 2010

Un adiós, un comienzo



A lo largo de nuestra vida tenemos que enfrentarnos a muchos cambios, etapas que comienzan , etapas que terminan... y desconocemos lo que pasará después.
Empiezas a notar un nudo en el estómago, sientes como poco a poco se te empiezan a humedecer los ojos y tratas de pensar en otra cosa, de trasladar tu mente a otro sitio; una extraña mezcla de sentimientos empiezan a aflorar: tristeza, miedo, incertidumbre... Mi rostro está abatido ante la inevitable despedida.Ya no puedo disimularlo más y noto como poco a poco una lágrima se desliza lentamente por mi mejilla.No puedo permitírmelo. No deben verme llorar.Tengo que sobreponerme.Sabía que este momento llegaría, siempre llega, pero confiaba en poder mostrar entereza.¿Y quién puede?
Todo pasa por algo y cuando una etapa termina, otra comienza.
De nuevo estoy en la linea de salida. No se como la afrontaré, quizá no sea tan buena como la que acaba de terminar pero seguro que me aportará cosas nuevas. Y si en algún momento noto que me faltan las fuerzas y que vuelve esa nostalgia a mi vida, siempre habrá alguien dispuesto a escuchar.

"Nunca digo adiós a nadie.Nunca dejo que las personas más cercanas a mí se vayan. Me las llevo conmigo a donde vaya"

6 comentarios:

vir dijo...

Hola!!!

Pues claro que siempre habrá alguien dispuesto a escuchar...

¿Por qué no puedes permitirte llorar? ¿Por qué no va a ser mejor lo que venga después?

Un beso,

Vir.

ARB dijo...

Hola Vir,
gracias por pasar por mi rinconcito y dejarme un mensaje.Anima mucho.
No puedo permitirmelo porque ya lo he hecho muchas veces. Ya está bien, no crees?
Ya me entiendes.
Besotes

Alejandro dijo...

Hola

Pues sí que estamos bien... menudo final.

Bueno intuyo que aquí se están removiendo muchos temas, complejos. Sólo quería apuntar que parte del encanto de estas experiencias es que terminan. Si no terminaran decaerían, perderían su sentido.

El tema es entonces vivirlas, disfrutarlas, reconocer y tomar conciencia de la realización. Tras eso viene la retirada. Gracias a esa retirada se deja espacio para que vuelva a surgir algo nuevo, diferente, sobre todo porque nosotros ya somos diferentes.

Si tanto sentimiento hay es que al menos lo vivido ha sido intenso, significativo o relevante de alguna manera. El tema es notarlo, reconocerlo y seguir. Fácil de decir, difícil de hacer.

Una trampa es regodearnos en los sentimientos, entonces se amplifican y parecen más intensos de los que son.

Otra trampa es compararlos o conectarlos con otros sentimientos similares, del pasado, con lo que igualmente se amplifican y parecen más intensos de lo que son.

Otra trampa es evitarlos, minimizarlos, reprimirlos, desviarlos, ignorarlos o simplemente ni siquiera sentirlos, anestesiarnos. Tampoco ayuda, porque entonces avanzamos como sin darnos cuenta de las cosas, y poco valor añadimos a lo que hacemos. Y tampoco se trata de eso.

Así que hay que hacer una fiesta para reconocer que lo vivido ha valido una pena. Pero cualquier fiesta, por buena que sea termina. Me recuerda cuando era adolescente y vivía una noche especial, de Nochevieja, por ejemplo, en la que me lo pasaba muy bien y no quería que terminara nunca. Quería quedarme enganchado ahí, en el espacio y el tiempo. Apretaba los ojos y decía, ¡recuerda esto muy bien, para que puedas volver cuando quieras! Ja... qué mente la mía. El caso es que la fiesta terminaba, aunque fuera por agotamiento. Y la cosa seguía. El caso es que siempre hay cosas que permanecen, aunque probablemente sean cosas más intangibles, ¿no?

Y bueno lo de empezar y terminar no dejan de ser ilusiones, distinciones y puntualizaciones arbitrarias. Nada empieza y nada termina, sólo somos nosotros limitando nuestra experiencia. La experiencia es siempre un continuo. Y eso no quiere decir que no vivamos con intensidad, claro que sí.

Menudo rollero soy... este comentario sí que parece que no termina nunca, ja... ¿ves como por suerte las cosas terminan?

Fin...

(del comentario)

Alejandro

ARB dijo...

No me hubiera importado que continuara tu comentario, me parece muy interesante.
No andas mal encaminado. Aunque en la experiencia a la que hago referencia no se mezcla nada, si es cierto que cuando escribí el post hablaba de más cosas. Muy observador,jeje.
¿Pero si es una trampa amplificar, comparar o reprimir los sentimientos.... entonces lo mejor es que fluyan tal cual?
Cierto que la experiencia es un continuo, el mismo desarrollo personal de cada uno es un continuo, la vida misma es un continuo y posiblemente todas estas transiciones, estas idas y venidas,estor "principios y feines", actúen como andamios en nuestra breve estancia en este mundo.
Gracias por prestarme un ratito y dejarme un comentario.
Besos

x dijo...

Hola:

¿ Crees qué desde un blog , se escucha mejor a la persona ?

¿ La escucha es más activa, porque hay un espacio intermedio que es neutro?

¿ Dónde es la blogfiesta ?¿ Hay que sacar invitación ?

La de BLOGPaloma está de P.M.

Os autoinvito.

YO SIEMPRE ESTARÉ EN MI BLOG, ALLÍ -AQUÍ Y SIEMPRE TE ESCUHARÉ ENCANTADA.

Un fiestón

pd:¿dónde ?

vir dijo...

Hola otra vez!!!

Ya sé qué puedes hacer en esos momentos... Te cuento: muchas veces me pasan cosas que no me gustaría que acabasen (sobre todo con Lorena, claro), una palabra nueva, una sonrisa, la paz que deja cuando está dormida... y siempre pienso que me encantaría tener una caja para guardar todos esos momentos y revivirlos cuando quiera. Bueno, pues una caja puede ser un blog, no? Ahí puede estar casi todo: lo bueno, lo menos bueno, lo divertido, lo impactante... y lo puedes ver cuando quieras y para lo que quieras.

Un beso,

Vir.