
Llevo un tiempo dándole vueltas a lo mismo. ¿Realmente somos capaces de controlar las emociones? Yo desde luego no.
Últimamente y por distintas situaciones me hubiera gustado por unos instantes no ser yo.
Me hubiera gustado ser capaz de mostrar indiferencia, de reprimir lo que sentía, de restar importancia a ciertas cosas, de no mostrar seriedad en el rostro ni los ojos humedecidos, ser capaz de sacar una sonrisa a pesar de todo, de decir una palabra a tiempo.Momentos en los que me gustaria haber sido capaz, no de reprimir mis emociones, pero por lo menos de controlarlas.
Pero por suerte o por desgracia, cada cosa tiene su momento y cada uno es como es. Quizá es una habilidad más que con la práctica se puede llegar a controlar un poco. No sé, quizá tampoco sea eso lo que quiero, soy como soy y cuando siento algo se me nota, sea bueno o sea malo. Sobre todo si es malo. Creo que mi mente se evade y olvida todo lo demás y se centra en lo que me produce la emoción: un gesto, una simple palabra o comentario desafortunado...esta tarde volví a tener esa sensación.Y esta vez me costó más que nunca tratar de controlarlo pero no fui capaz. Me tuve que ir unos minutos. Y volví a desear por unos instantes no ser yo.
Pero ¿qué sería de la vida sin emociones? ¿Si todos fuéramos capaces de controlarlas o peor, de reprimirlas? De hecho creo que sucede más de lo que pensamos.
Que mundo tan vacío y frio. Sin una lágrima, una sonrisa, una caricia, un abrazo.... un abrazo... qué bonita sensación y que lejana queda...
Me quedo con una frase que escuché esta tarde: "El mundo sin emociones no sería mundo"

